viernes, 20 de marzo de 2020



      Ensayo de la felicidad
 "Rangel Hernández Sundury Hamig"
                   
                   
La felicidad es reconocida  como un estado de ánimo positivo, vinculado con una combinación entre la satisfacción que una persona tiene con su vida personal (familiar, de pareja, trabajo) y el bienestar mental que siente en el día a día, por lo tanto, manifestado de maneras muy distintas, de acuerdo a la personalidad y al carácter. Al ser subjetiva, puede ser disparada por un sinfín de causas, pero en líneas generales se vincula con la motivación y el bienestar.

Por la parte filosófica la pregunta sobre la felicidad es esencial en el surgimiento de la ética en la antigua Grecia. Los filósofos encontraron respuestas muy diferentes, lo cual demuestra que, como decía Aristóteles, todos estamos de acuerdo en que queremos ser felices, pero en cuanto intentamos aclarar cómo podemos serlo empiezan las discrepancias. En la filosofía griega clásica hay tres posturas:

·         Ser feliz es autorrealizarse, alcanzar las metas propias de un ser humano (eudemonismo), postura defendida por Aristóteles. En cierto sentido, también Platón puede ser encuadrado en esta postura, si bien el horizonte de la felicidad, según Platón, se abre a la vida después de la muerte.

·         Ser feliz es ser autosuficiente, valerse por sí mismo sin depender de nada ni de nadie (cinismo y estoicismo).

·         Ser feliz es experimentar placer intelectual y físico y conseguir evitar el sufrimiento mental y físico (hedonismo). Es la postura que defiende Epicuro.

En este caso se retomará el pensamiento de Aristóteles, que decía que la felicidad no consiste en conseguir los placeres, por el contrario, se es feliz cuando nuestro comportamiento se opone al placer dedicándose a la acción política y a la contemplación.

Esta es la definición de felicidad según Aristóteles: “La felicidad depende de nosotros mismos”. Así que, ¿qué es la felicidad para Aristóteles?: él decía que la felicidad es el propósito central de la vida humana y una meta. Como resultado de esto Aristóteles dedica más espacio al tema de la felicidad que cualquier otro pensador antes de la era moderna. A través de las virtudes, el punto medio entre el exceso y la carencia, Aristóteles buscaba encauzar los deseos hacia la felicidad.

La felicidad es lo mejor, y lo más bello y lo más deleitoso. Esto es la virtud, que nos hace capaces de practicar las bellas acciones. Aquí recordaremos el concepto griego de kalokagatía; es decir lo bello-bueno, que se aplica a las acciones rectas. La felicidad pertenece a las cosas venerables y perfectas por ser un principio, pues por causa de ella hacemos todo lo demás. La virtud humana no es la del cuerpo, sino la del alma, así la felicidad será una actividad del alma.

En conclusión, la felicidad no nace de ningún logro, de una pareja, de un hijo o de una casa. Ser feliz pasa por tener un sistema de valores muy bien amueblado, enfocarnos en el momento presente, amarnos de forma incondicional y saber apreciar lo que poseemos.